martes, 15 de junio de 2010

Sábado, 29 de mayo del 2010

Desperté como cualquier otro día, sin metas ni preocupaciones y sin saber que hacer ese fin de semana, nueve de la mañana eran apenas y al salir de la habitación donde duermo los rayos del sol me cegaron inmediatamente, así comenzaba un día que pocas veces llamo “bueno” Muy entusiasmado pensé en ir a lo de mi tía y proponer a mi primo X (Compañero en muchas locuras, anécdotas y aventuras) en explorar nuevamente las montañas por las que ya hace algún tiempo llegamos hasta Manchay, el tiempo estaba perfecto para algo así.

Mochila en mano y algunos otros objetos que creo servirían allá en esas desérticas tierras, pero algo estaba a punto de frustrar mi expedición, no tenia dinero para provisiones o al menos el pasaje hasta donde vivía X, pasaban la horas ya había pasado la hora de almuerzo aprox.
Eran las 2:00 pm. Conseguí pasaje en la tienda (Familiar) y me dirigí hasta a el punto de partida (Donde X) Llegue como a eso de las cuatro de la tarde, y el día por allá no estaba tan bueno, cada vez me desanimaba pero era el objetivo del día y tenia que cumplirlo, aun no puedo cree que mi tía nos dejara permiso, ella que siempre fue muy cuidadosa con sus hijos.

Bueno el plan era llegar hasta Manchay y quedarnos a dormir allí, en donde antes vivía X, luego regresar en bus al día siguiente, fue así que comenzamos el recorrido, el llevaba unas cuatro naranjas y una botella de agua, yo un encendedor, un marcador rojo, chalina y un polo extra, la hora de salida fue a eso de las 4:30 de la tarde en Tablada de Lurín.Casi una hora después de que partimos llegamos hasta José Gálvez (Así lo llamo yo, no se si lo será realmente) y compramos gomas de mascar y galletas para el camino, luego de eso subimos una montaña muy rocosa e inclinada, desde lo alto se veía todo el lugar pero como ya oscurecía no lo apreciamos tanto, logramos ver casas de material noble allí en lo alto, pero como rayos si se supone que este lugar esta casi inexplorado, bueno, no éramos los primeros eso si.

Seguimos con nuestra ruta (Intentábamos recordar la que ya habíamos hecho tiempo atrás) observamos ¡Chacras, si, chacras! de esas que hay en la sierra y donde se logra cultivar diversas clases de alimentos, pero en esta ocasión lo que se estaba cultivando era sábila, esa planta que a veces ingiero cuando estoy resfriado (Según mi abuela paterno eso ayudaba a mejorarme) y que también se utiliza en “productos de belleza” y bla, bla, bla…X dijo entonces, Kevin yo no veo en la oscuridad, era un problema ya que ni siquiera habíamos llevado linterna, sabíamos que aun faltaba mucho para llegar hasta nuestra meta y apenas estábamos en el principio, no podíamos ni regresar, no habían pasado de las siete y ya estaba completamente oscuro y la niebla empezó a rodearnos, “Saca las naranjas” dije, “tenemos que comer algo ahora” X abre su mochila y se le cae una de esas naranjas, no pudimos escuchar la llegada de aquella fruta a lo plano, nunca dejo de rodar, tendríamos que tener mucho cuidado con las pisadas, porque sino terminaríamos como esa naranja.

El frio acechaba, y cada vez su intensidad aumentaba, alucinábamos los dos mientras caminábamos que así se sentirían los alpinistas al escalar una montaña nevada, por supuesto nuestra excursión era nada comparado con las que hacen ellos, pero para simples novatos como nosotros… Llego un momento en el que tuve que dirigir la caminata, X ya no podía ver absolutamente nada según el, mi visión no era del todo buena, no había presenciado una noche tan oscura desde que regrese de Amazonas, tal vez porque estoy acostumbrado con el alumbrado publico, pero seguimos, con tropiezos y caídas, seguimos hasta que… pensamos “Nos hemos perdido”.

No oíamos ruido alguno mas que de nuestras pisadas, entonces nos detuvimos y decidimos descansar un momento, como habíamos visto una luz tras nosotros pensamos que nos seguían, pero, ¿Quien lo haría? Tal vez solo era imaginación que producíamos en nuestro estado de asustados, no tardamos en perder el calor y enfriarnos cada vez más.Estábamos en la cima, era el momento de bajar, pero la noche ya había llegado, ¿como podríamos llegar?
Era algo imprevisto porque se suponía que llegaríamos antes de anochecer a Manchay y no fue así, decidimos buscar una roca lo suficientemente grande para que nos cubriera del frio y poder dormir allí, hallamos algo parecido y nos recostamos supuestamente a dormir, pero no pudimos, el frio era demasiado intenso, fue entonces que entre toda esa neblina y oscuridad logre divisar una pequeña luz blanca a unos metros de nosotros, pensé entonces que seriamos testigos de algo asombroso, después apareció la segunda, la tercera y así eran aproximadamente 10 pequeñas luces las que logre ver, pregunte a X si también podía verlas y me dijo que solo una o dos apenas que desaparecían y volvían a aparecer, yo también note eso, de repente empecé a escuchar voces, nos asustamos, pero fue en ese momento donde me puse a prueba, el de temer a lo extraño, básicamente siempre me gusto lo raro y desconocido, algo nuevo, “extraño”…

No paso mucho para nuestra desilusión, se trataba de casas, solo eso, las voces se hacían más reconocibles, eran de pobladores de esa zona, ¡Buh, que decepción! Pero bueno, no lo era para nuestra verdadera intención, llegar a nuestro destino, solo tendríamos que bajar y caminar tranquilos hasta llegar a donde debíamos, nos sentiríamos mas seguros rodeados de casas y personas, seguí como guía de X, aunque yo también tuve caídas, solo me guiaba de esas luces que poco a poco iban apareciendo mas, hasta que llegamos hasta una parte de la montaña de donde se podía ver todas las casas que estaban allí, pero hicimos un alto y consulte con X, era un tema que me preocupaba, había la posibilidad de que al bajar nos confundieran con ladrones y podrían lincharnos y… se sabe que esa gente primero castiga y luego demanda, pues que mas pensarían de unas personas descendiendo de un cerro al anochecer, yo opinaría igual pero no actuaria de esa (Que suponíamos) manera en que actuarían ellos.

Fue por lo que decidimos pasar la noche en ese lugar con el helado clima de acompañante y tierra bajo nosotros, yo que siempre digo, la suerte no existe, pues vaya que no existe, en ese momento empezó a llover, claro que no fue gran cosa pero de todas maneras nos mojamos. Para olvidarnos del frio nos recostamos sobre esa tierra muerta (Así se le llama) y conversamos sobre…

Ya habíamos hablado suficiente y apenas eran las 11:00 pm, nos faltaban muchas horas para retirarnos de ese lugar, partiríamos al amanecer, de esa manera no nos confundirían con ladrones, subimos un poco mas a buscar un lugar mas cómodo, por supuesto que ninguno lo era pero unas rocas lograban cubrir algo, dormíamos de a pocos, veinte minutos y luego despertábamos y mirábamos el reloj, quince minutos mas y nuevamente lo mismo, pero dormíamos a medias, el frio era realmente penetrante, nuestros huesos no lo soportaban mas, sentíamos como que si se rompieran, yo había sanado de una gripa hace unos días, no quería volver a lo mismo, como a eso de las 3:00 am X dijo: “Hagamos una fogata”, bien, recordé que había llevado un encendedor, pero, ¿madera?

Encontramos unos cactus ya secos y cortamos sus raíces para encenderlos, X fue quien hizo casi todo el trabajo de buscar esas raíces, yo me encargaba de intentar prenderlas, y vaya que no lograba encenderlas, el humo que ocasionaba estaba asfixiándome, soplaba y soplaba como el lobo de los tres cerditos, pero la cochinada esa no encendía solo se quemaba pero nada de fuego alguno, después de mas de una hora de intentos logro encenderse pero solo duraba unos segundos y volvía a apagarse, X muy persistente seguía con eso, era la única manera de calentarnos, pero ni mucho.

Luego de desperdiciar nuestro aire en esas sopladas decidimos intentar dormir un rato más, ahora con un poco de calor alrededor nuestro y apestando a humo. 5:30am y yo ya no soportaba el dichoso frio, convencí a X de volver a subir a la cima de aquella montaña y así sudaríamos y nos calentaríamos y el frio no se nos haría tan pesado.

Una vez arriba nos volvimos a acostar en la tierra, ya no me importaba ensuciarme, estaba completamente cubierto de esa “tierra muerta” y oliendo mal, nuestras cabezas estaban con mucho polvo, ahí esperamos el amanecer y ya algo claro el día (Por supuesto que seguíamos rodeados de neblina) nos vimos uno al otro y no reímos, mi Jean que era negro, estaba marrón y el de X igual, de la misma manera que nuestras casacas y cabellos. Nos sacudimos un poco y volvimos a bajar, esta vez si descendimos más tranquilos ya que nos podían reconocer a simple vista de que no somos ladrones sino unos chicos temblorosos de frio, muy sucios y pidiendo nos inviten desayuno XD

Fue así que unas horas mas tarde llegamos a casa de uno de nuestros tíos que moraba en ese lugar, nos recibió con un (Por parte de nosotros) necesitado desayuno.Una anécdota mas para contar y para recordar.

Por cierto:
X = Emmanuel

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